PRINCIPIOS PARA UNA ALIMENTACIÓN SALUDABLE EN EL ADULTO MAYOR

El adulto mayor atraviesa una serie de cambios fisiológicos y sociales, que suelen afectar su salud y calidad de vida. De allí parte la importancia de una alimentación saludable, teniendo en cuenta que ésta desde sus propiedades nutricionales, favorece la salud del organismo y desde el componente emocional, incide sobre el bienestar de las personas constituyéndose como un factor influyente sobre la cultura, identidad e integración social.

Las necesidades nutricionales de los adultos mayores varían según su edad, sexo, actividad física y fisiopatologías de base; por lo que lo más recomendable es que reciban una alimentación individualizada con la asesoría de un profesional de la nutrición.

Sin embargo, hay algunos principios generales que debe cumplir la alimentación del adulto mayor para que pueda ser adecuada y saludable:

  • Balance de nutrientes: esto consiste en que la dieta incluya todos los nutrientes de una manera equilibrada, aportando carbohidratos, grasas, proteínas, vitaminas y minerales de acuerdo con sus requerimientos. Para esto, se deben incorporar todos los grupos de alimentos con una distribución adecuada, aprovechando las propiedades nutricionales de cada uno de ellos.
  • Moderación: algunos alimentos no deben ser consumidos con frecuencia, y ojalá pudieran evitarse, por su alto aporte de ciertos componentes que son desfavorables para la salud, especialmente para la salud cardiovascular. Tal es el caso de las carnes grasosas, las grasas de origen animal y los snacks (por su contenido de grasas saturadas, grasas trans y colesterol), los enlatados y alimentos procesados (que contienen mucho sodio), y los dulces y bebidas gaseosas (por su alto contenido de azúcares).
  • Variedad: permite que el adulto mayor consuma alimentos incluyendo la diversidad de opciones de una manera saludable y teniendo en cuenta una buena distribución de estos, de modo que la alimentación sea dinámica en formas, colores, sabores, olores y temperaturas.
  • Consistencia: se debe tener cuidado con la textura de los alimentos, ya que uno de los cambios principales en los adultos mayores es una menor capacidad de masticación y deglución de los mismos. Por tanto, la textura debe ser blanda y en casos especiales, debe llevarse a una consistencia semiblanda hasta líquida espesa.
  • Higiene: implica que los alimentos sean preparados implementando procesos rigurosos de limpieza y desinfección, abarcando manos, superficies, equipos y utensilios; de manera que la microbiología de la alimentación, sea segura.
  • Inclusión del componente emocional y cultural: para hacer de la alimentación algo grato para el adulto mayor, lo recomendable es incluir alimentos que hagan parte de su cultura, preferencias y hábitos de alimentación, con preparaciones que le permitan revivir sensaciones del ayer y estimular su memoria emocional. En lo posible, se recomienda que consuma alimentos acompañado, ya que esto estimula su integración social y favorece el bienestar integral y la calidad de vida.

Realizado por:

María Alejandra Muñoz Ramírez

Nutricionista dietista- Atardeceres VID

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